En mi ida al monte, he dejado la propiedad del grupo de Telegram a un compañero en el cual confío plenamente. No es que sea mejor que otros compas del grupo sino que por su trabajo está más pendiente de lo que ocurre y anda vigilando. De todas formas esto empezó hace un mes y es que tenía algo en mente que al final me he dado de bruces. Telegram es software libre, sí, GPLv2 pero el cliente y el protocolo. El caso es que pensé siempre que el servicio era privativo. Me explico: Que el servicio que se da en Telegram pertenecía a un grupo que ofrecía un servicio, como por ejemplo hacen las operadoras de telefonía. Ignoraba que en realidad, los que están detrás de Telegram impiden que su producto pueda implementar otro servidor. Eso detiene cualquier plan de seguir con él. Para que todos lo entendamos, Telegram no es sólo código abierto, en teoría el cliente y el protocolo son software libre, pero como el servidor no lo es, y forma parte de un todo, ya no se puede decir que Telegram sea software libre porque no se puede modificar ni es accesible el código del servidor.

Entiendo que Telegram es una maravilla como software pero es coercitivo. En el grupo se formó una gran familia, y os animo que os paséis por allí y disfrutéis buenos ratos. Además sin mi estarán mejor. Por tanto, aunque el grupo se llame masGNULinuxBlog, ya no es el oficial del blog y si quieren, pueden cambiarlo. Bueno, es que la palabra “oficial” da un poco de miedo. No creo que nunca sea nada “oficial” pero quiero decir que fui simplemente su creador. A mi no me molesta en absoluto que sigan usando ese nombre, pero al menos ya no entrará nadie a tocarme la moral reprochando el uso de Telegram. Aprovecho para agradecerles todos esos espléndidos ratos y para decirles que les quiero. Allí andaba por un motivo emocional de amistad y eso es lo que me unía. Pero he de ser consecuente. Y lo soy mucho, cada vez más.

Estoy liado con otro grupo en construcción que sí es 100% libre de parte del frontend como del backend. Pero no tengo ni fe ni pretensión de que se llene de gente. Para mi, echar un ratillo con los amigos me complace y me siento a gusto. Pero como vea a un simpatizante de la ultraderecha se va a la mierda ipso facto. Por ejemplo, odio a un franquista. Los huelo de lejos. Cuando he leído a alguien hacer alguna mueca al antiguo régimen he apretado los puños y me he aguantado por los demás. Eso se ha acabado. Al menor indicio de aparición de una mala bestia de esas, a la calle. No se puede tolerar nunca, y menos en el siglo XXI a escoria que defiende el racismo, que ataca a los gays, que infunde el odio a los inmigrantes, que anteponen una bandera a los derechos humanos. No se pueden permitir y es una medida que la gente que tiene medios sociales, deberían de evitar y expulsarlos y no olvidar tirar de la cadena después de soltar el sorullo. Y no, no puedes decir, guapi, que los extremos se tocan, que son igual de malos. No puedes comparar el fascismo con el antifascismo. El antifascismo no es xenófobo, ni homófobo, ni va dando puñaladas a “maricas” y “sudacas”, y no anima a golpes de estado. Cuidado con decir esas cosas, porque los grandes dictadores siempre han dicho que no son ni de izquierdas ni de derechas. Son simplemente, hijos de putas asesinos. Decir que fascismo y antifascismo es lo mismo es como decir que la maldad y los que están contra la maldad, son la misma cosa. Cuidado con los que dicen que ni son ni de derechas ni de izquierdas porque así son los falangistas.

Y claro, por este mismo movimiento de no depender de una conexión íntima con lo privativo, he cerrado el canal del blog en Telegram. Lo dejaré un par de días y lo borraré. Elimino mi actividad con Telegram y debe entenderse así. Lo peor es que en la empresa donde trabajo se usan dos programas para estar en constante contacto con los conductores de los camiones: Whatsapp y Telegram y forzosamente tengo que utilizarlos. Pero los grupos sociales se acabaron.

Se que hay mucha gente mal pensada que cree que hago las cosas para tener más visitas. Este es otro paso más que les da en los hocicos. Siempre he dicho que prefiero menos cantidad de gente pero de más calidad. Pero ojo con esto porque lo pueden tomar a mal. Cuando hablo de calidad me refiero a gente con las cosas claras en cuanto a la filosofía GNU y el software libre. En absoluto estoy diciendo que la gente neófita no tenga calidad. Para nada digo eso, sería un clasista. Poco o nula calidad son aquellos que vienen insultándome porque critico su distro. Yo quiero que este sitio sea visitado por aquellos que AMAN el software libre y reniegan del software privativo, gente sencilla, humilde. Quiero ser amigo de los que desprecian a Microsoft, a Apple, a Canonical y a los desarrolladores que incluyen bazofia en sus distros para agradar a los más estúpidos y corrompidos, en esa guerra enloquecida para ver quien mete más mierda en su distro. Para mi, los que defienden a capa y espada el software libre y su filosofía son los mios, mi gente. Los demás tienen decenas de blogs que les informarán de que Vivaldi ha sacado una nueva versión o de que será posible usar MS Office en GNU/Linux, que podrán jugar a no se qué con Steam o del esclavo o ser inferior que vive entre rejas dentro de Windows llamado WSL. Esa no es mi gente. Son gente que no tienen cabida dentro de nuestra filosofía. Serán muchos, pero no buenos. Serían como los fascistas, ganarían una guerra pero no convencería a la libertad. Y lo se, soy el apestado de la blogosfera linuxera. Nadie puede verme, todos me critican, soy el talibán y el extremista del software libre. Pero eso es algo que me dan ganas de seguir luchando. Mientras soy el apestado y el extremista, ellos escriben, hablan y defienden lo privativo. Lo siento, pero para mi sois como Microsoft, como Apple, sois mis enemigos. Y no niego que consigáis muchas moscas al criticarme y las reunáis todas. Eso es lo natural. No tengo amigos en la blogosfera. Tengo amigos de la filosofía GNU, amigos que creen de verdad en el software libre. Las moscas se afanan en otras cosas. Así, hasta ayer, en Telegram, algunos me abrían privados y me decían: En tal blog o tal grupo te están tirando mierda encima y mi respuesta siempre era la misma: Les sale hasta por las orejas, por eso tienen que esparcirla.

Estoy en mi cabaña en el monte. Fascistas no son bienvenidos.