Parecen existir indicadores de que el entorno de escritorio KDE Plasma se ha hecho más popular que el resto de entornos gráficos. Pero antes de nada y por enésima vez, he de decir que no soy periodista ni neutral, como deberían ser los periodistas aunque nunca lo son porque trabajan para una empresa que les obligan a ser sicarios, ni soy un mero agente informativo que ha de abstenerse de inclinarse hacia un lado u otro. Esto es un sitio de opinión personal y me parece que no es nada digno mantener un postureo que clama al cielo para quedar bien con todos. Si un entorno de escritorio o un programa o una distro no me gusta, lo digo y ya está. Me parece ridículo e infantil enfadarse porque alguien critique su interfaz de escritorio favorita o su distribución. Ofenderse por eso cae en el adefesio. Si no te gusta lo que la gente dice sobre tu escritorio, defiéndelo si quieres con argumento pero no caigas en el vano victimismo.

Nunca me gustó GNOME 2 ni su relevo actual, MATE porque por diseño no me entra por los ojos. Sin embargo tampoco significa eso que vaya a atacar esos escritorios en absoluto, tienen sus cosas buenas y además son software libre por lo que me tiraría piedras en mi propia filosofía. Que tengo simpatías por KDE Plasma lo saben todos pero si alguien dice que es una mierda o simplemente no le gusta no tengo más que aceptar su opinión y punto, pero si dice cosas que no son ciertas se lo haré saber, lo mismo que de cualquier otro entorno de escritorio.

Dicho todo esto y volviendo al principio, estamos en el nuevo renacer de KDE, bautizado desde hace unos años como Plasma para referirse al escritorio y no a la comunidad que desarrolla no sólo el entorno sino todas sus aplicaciones que forman la suite.

Aunque pienso que una mayoría que visita el blog es algo veterana en el mundillo de GNU/Linux no está de más recordar algunos hechos del pasado que quizás desconozcan los usuarios más nuevos. Desde el año 1998 hasta aproximadamente el 2000, KDE era el entorno de escritorio más usado. Hay que tener en cuenta que en aquellos años existía poco más de una docena de distribuciones pero existía un problema grave: La licencia de KDE era semi-privativa y levantó la desconfianza en los desarrolladores que creaban y mantenían las distribuciones. Un año después de la aparición de KDE nació GNOME de la mano de Miguel Icaza en 1999 y en un año KDE fue desplazado por la nueva interfaz creada con el mismo kit de GIMP, siendo relegada a un segundo puesto y se vio como apestada por muchos devs y usuarios que estaban comprometidos con el software libre tanto por su parte ética como técnica. En el año 2002, Trolltech, la empresa que creó las librerías Qt, las libera como LGPL, la misma que tenía GNOME en aquel tiempo. Eso significaba que aunque Trolltech de nuevo cambiara la licencia a una privativa, aquel KDE que se construyó cuando era LGPL ya no se podía cambiar por mucho que quisiera la empresa noruega Trolltech, aunque es cierto que las bibliotecas Qt sí podía hacerlas privativas y KDE no recibiría actualizaciones de ese toolkit.

Recientemente, poco después de desatarse la pandemia del COVID-19 y cuando empezó a caer en picado la economía, Qt amenazó con re-licenciar su toolkit con licencia cerrada, lo que alertó a la comunidad KDE de todo el mundo. De momento, todo parece haber quedado en agua de borrajas, pero es un aviso. Aunque este tema en particular no entraba en este artículo, ya que hemos llegado aquí, explicaré brevemente qué ocurriría si Qt Company decide privatizar su toolkit. KDE Plasma usa licencia libre y eso no se va a cambiar, pero la versión que usa de Qt es Qt5. Si Qt Company quiere sacar su próxima versión de Qt6 como privativo, la comunidad KDE tiene 3 opciones principales.

  1. Pagar por el uso del toolkit.
  2. No actualizar a Qt6 y mantener Qt5.
  3. Desarrollar Qt-copy.

En verdad, la decadencia de KDE vino por ese motivo explicado arriba, su licencia. Aunque ya era un entorno libre, llegó tarde y GNOME fue adoptado por la mayoría de distribuciones, que preferían tener un escritorio visualmente desfasado y poco atractivo a tener otro que en cualquier momento Trolltech podía fastidiar y obligar a usar librerías desactualizadas. Y hoy, en el año 2020 estamos en una situación que es un reflejo de aquel peligro y miramos con desconfianza a los propietarios de Qt. No obstante, la posibilidad de que Qt haga privativa la licencia que atañe a KDE existe pero es muy improbable. Qt se alimenta en gran parte por KDE y no les interesa dar ese paso. Además, la comunidad de KDE posee un proyecto llamado Qt-Copy que es como un flotador en el agua si llega el momento de tirarse, aunque hoy en día el proyecto está muy abandonado, podría retomarse.

KDE 3.5 era el entorno por defecto de distribuciones como Mandrake/Mandriva, Suse Linux, Lindows y hasta la llegada de KDE 4.0 era el entorno en el que trabajaba Linus Torvalds.

Respecto al tanteo de la última encuesta, y si se toman en cuenta las que se han hecho con anterioridad, KDE Plasma vuelve a tomar el primer puesto como el entorno más popular entre los gnuxeros. Y también hay que apostillar que sin embargo Plasma no es el entorno por defecto en la mayoría de las distribuciones. ¿Cómo es posible que Plasma sea el más popular y no el que viene en el ecosistema de GNU/Linux? Pues los motivos son varios. Por ejemplo, Fedora se debe a Red Hat y GNOME le debe mucho a Red Hat, así como Systemd, es una simbiosis, por lo que GNOME debe su existencia en gran parte al equipo de Red Hat. En otras distribuciones, GNOME es integrado por simple simpatía del/los desarrolladores a ese escritorio, no porque sea el más rápido, flexible, liviano o poderoso. De cualquier modo, GNOME ya no es el entorno por defecto más usado desde la irrupción de otros entornos como deepin, Budgie, MATE y la presencia cada vez mayor de XFCE. Este hecho diversificó las distribuciones.

Hablando de XFCE, en nuestra encuesta aparece segundo por detrás de KDE Plasma y seguido de cerca por GNOME, con una buena posición de Cinnamon.

El hecho de que la popularidad de KDE Plasma sea muy elevada me produce mucha alegría pero sobre todo me emociona al saberse que tanto trabajo de sus desarrolladores sean justamente reconocidos. Sigo a KDE desde 1998 y salvo unos meses, cuando apareció KDE 4.0 que me fui a XFCE (mi PC de entonces no podía con el peso de KDE), le he guardado fidelidad al que en mi modesta opinión, es el entorno más moderno y mejor desarrollado de todos los sistemas operativos.