Recientemente en el grupo de Telegram, del cual yo fui el creador y abandoné, se coló cierta persona a armar quilombo. Quilombo para los del charco dirección Europa, es lío, pelea, riña.

Su nick, Pato, entró directo a la yugular por el tema de la licencia de Telegram y mis convicciones sobre el software libre. Empezamos a discutir sobre la licencia de esta red social, por llamarlo de alguna forma y Pato decía que Telegram no es software libre, sino código abierto. Ni para él, ni para mi. Es cierto que yo pensaba que el servicio de Telegram era y es privado pero no así el cliente y el protocolo. Volveríamos a discutir lo mismo pero Pato sostenía que el código abierto no es software libre. Y no es así, sí lo es. El mismo Stallman diferencia ambas cosas por la ética, no por la palabra técnica ni pragmática. Es decir, lo que conocemos como código abierto, todo, es software libre también. Al menos hasta ahora, mientras no nos cambien las licencias. Lean lo que dice el bueno de Richard:

Ambos describen casi la misma categoría de software, pero representan puntos de vista basados en valores fundamentalmente diferentes. Para el movimiento del software libre, el software libre es un imperativo ético, respeto esencial por la libertad de los usuarios. En cambio, la filosofía del código abierto plantea las cuestiones en términos de cómo «mejorar» el software, en sentido meramente práctico. Sostiene que el software privativo no es una solución óptima para los problemas prácticos que hay que resolver.

«Software libre». «Código abierto». Si es el mismo software (o casi), ¿importa acaso qué nombre se utiliza? Sí, porque las diferentes palabras expresan ideas diferentes. Aunque un programa libre con cualquier otro nombre le dará hoy la misma libertad, establecer la libertad de manera perdurable depende sobre todo de enseñar a las personas a valorar la libertad. Si desea ayudar en esto, es esencial que use la expresión «software libre».

Nosotros, en el movimiento del software libre, no vemos el ámbito del código abierto como al enemigo; el enemigo es el software privativo, el que no es libre. Pero queremos que la gente sepa que defendemos la libertad, así que no aceptamos que se nos identifique como partidarios del código abierto. Lo que nosotros defendemos no es el «código abierto», y lo que rechazamos no es el «código cerrado». Para dejar esto claro evitamos utilizar estos términos.

Cita.

Es decir, la diferencia entre software libre y código abierto es puramente ética. Si Richard Stallman dice que ambos describen casi la misma categoría del software, es por algo. Código abierto es un término adoptado sobre todo por entes comerciales/empresariales de una manera tendenciosa para no llamarlo “free software” porque realmente a las empresas poco le interesa la vertiente ética de este movimiento. Por tanto, código abierto o open source es software libre pero en boca de compañías comerciales. Otra cosa son las voces de algunos que pretenden que un software pueda ser abierto pero no libre, pero eso de momento está fuera de lugar.

Ahora bien, ¿Telegram se puede considerar completamente como software libre? No. Y ahí es donde tiene razón Pato. No puede serlo porque el frontend sí es abierto/libre pero está construido de tal manera que no se puede implementar otro servidor, con lo cual, no, Telegram no puede considerarse como software libre, y tampoco abierto, porque.. el servidor no es accesible. Es cerrado.

La discusión llegó a un nivel que tuve que banear a Pato del grupo. En más de un año sólo baneé a tres personas: Dos por insultos a la comunidad gay (salieron varios amigos espantados por los insultos) y Pato por traer el quilombo.

El caso es que durante varios días me sentí muy mal por lo que hice. Ciertamente estoy últimamente por cuestiones personales, de malhumor y Pato fue víctima de él. En el grupo que yo dirigía no suele haber malos rollos, no hay mala onda y me dio mucha rabia aquel lío. Sin embargo Pato tenía la razón y Telegram no es completamente libre. De ahí que lo dejé y nos mudamos algunos a Matrix.

Hace unos días contacté con Pato para suplicarle que me perdonara. Juro que me sorprendió su actitud, y eso que días antes lo llamé “gilipollas” por su entrada agresiva en el grupo. Desde ese día me convertí en un visitante de su web y aclaro que no suelo visitar la blogosfera linuxera (sí, he dicho bien con linuxera y no gnulinuxera porque eso lamentablemente no existe porque hablan de “linux” y de software privativo, pero jamás de GNU).

Antes de terminar esta entrada, Pato habla de comunidades tóxicas. A nosotros nos han tachado de eso bastante gente pero es un problema de percepción y definición del término tóxico. Tristemente te llaman tóxico porque tengas una manera radical de ver las cosas. Para mi, tóxico es quien intoxica nuestra filosofía, nuestro software libre. Que para otros tóxico es otra cosa, me sudan los sobacos como decimos en mi tierra. Al menos Pato se ha dado cuenta que esta comunidad no es tóxica, que ayudamos a mucha gente al cambio de Windows a GNU y a solucionar posibles problemas. Que evangelizamos. Que sí, que hay mucho izquierdoso, mucho gnuxero, mucho libertario pero gente digna y honorable. Si una buena parte de esa blogosfera no nos traga, ni sus cortejos, es que vivimos en una sociedad que la filosofía es aplastada por el pragmatismo y me parece completamente vergonzoso que hagan publicidad al software privativo. Es de escándalo.

Así que Pato, como veo que no tengo otra forma de agradecer tu mano extendida, te he querido dedicar estas palabras. Ya mismo estoy dando charlas al estilo de Fidel Castro, de horas y horas.

Te deseo lo mejor y recomiendo tu página por la labor que haces y porque eres de los pocos que se dignan en decir GNU/Linux.

Gracias por perdonarme.