Tengo un especial cariño a OpenStage, y eso se nota porque es una de las distribuciones GNU/Linux más revisadas en estos dos últimos años. Y es que ser Arch Linux sin o con Systemd y además presentar un entorno de escritorio de ensueño, te deja huella.

Tengo que ser sincero. Ayer quise probar la imagen ISO de OpenStage Cinnamon y me llevé una sorpresa, a prioiri no era buena, ya que al querer actualizar, ingresé en la terminal sudo pacman -Syu y me arrojó el error de command not found. Así que probé con APT… sí, usaba APT. Pense “Dios, es una Ubuntu”, pero mis miedos desaparecieron al instante cuando eché un vistazo a sources.list y me encontré con… Devuan.

Suspiré aliviado, pues me encontré con la maravilla de Devuan y sin Systemd. No es que este último dato me impida instalar distros con ese inicio, no tengo ningún problema en usar Systemd pero prefiero los inicios alternativos.

El caso es que, ayer, mezclando repositorios lié la marimorena y destrocé el sistema. Esta mañana me descargué la “misma” ISO y con Calamares la instalé. Cuando reinicio e introduzco sudo apt update, la salida fue: apt: command not found. No sabía si reir o llorar. Ahora ya no es Devuan, es Arch de nuevo. Total, no deja de ser algo incluso divertido. Pienso que tienen una distro en pruebas de Cinnamon con Devuan y la han colgado por confusión.

No puedo extenderme mucho en esta entrada porque si habéis probado Cinnamon conocéis sus ventajas y desventajas. No es un problema de OpenStage, es del propio Cinnamon. Como principal atractivo es el exquisito toque de personalidad que los desarrolladores dan a sus ediciones, así como resultar un entorno similar al de Windows en el diseño del panel y menú. Más allá de eso no hay más similitudes. Menos mal.

Una  de las cosas que me gustan de Cinnamon es preferencias del sistema. Es uno de los más completos de todos los entornos GNU/Linux, similar al de XFCE pero sin la locura de opciones de Preferencias del sistema de KDE Plasma. Con preferencias puedes tanto gestionar temas, ventanas, fondo de pantalla, efectos, fuentes, applets, desklets (mini aplicaciones), privacidad, esquinas activas, entre otras muchas herramientas.

Cinnamon fue derivado de GNOME-Shell, y hereda el mismo problema. Su consumo de memoria RAM es bastante elevada y en este caso el porcentaje de la carga de la CPU es una pasada. Se lleva el 33% y picos del 54%  tan sólo ejecutando el monitor del sistema. La RAM llega a 1.7 GB. Hablamos pues que Cinnamon no es muy idóneo para PC o portátiles de bajas prestaciones. También hay algún lag, pero nada importante.

Otro detalle que se repite en todas las ediciones de OpenStage es que introducen demasiadas aplicaciones, la mayoría no las usarás y creo que deberían de mirar ese punto. Todos los sabores de OS tiran al alza el consumo de RAM pero parece que se resisten a liberar el hinchazón. Tanta carga tira de los recursos del sistema, y no se si algún usuario necesita dos reproductores de audio, dos de vídeo, Lftp, Transmission, IPTV..

 

Daros cuenta que como sistema operativo me encanta OpenStage. No veáis mis palabras como una crítica ácida ni mucho menos. Es algo constructivo para que mejoraran los puntos débiles como es el hinchazón. Por ese motivo aún siendo el sabor XFCE consumirá más recursos que otras distribuciones. Existen servicios y demonios que no ves a simple vista pero que están trabajando en segundo plano.

Por cierto, y antes de terminar. Pocas, muy pocas veces os pido algo. Pero hoy quieros pediros que por favor recomendéis el proyecto OpenStage en Distrowatch para poder entrar en el listado de aprobadas. Está en la categoría Projects not yet ready.

No nos cuesta ningún trabajo y ayudamos a una distribución Arch, sin Systemd y española. Por cierto, Distrowatch da pena ajena y explicaremos por qué próximamente.

Gracias